¿Estamos ante el ocaso del matrimonio religioso como institución?

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¿Sabías que el 96% de los matrimonios que tenían lugar en España en 1980 se celebraban por la Iglesia mientras que en la actualidad esa cifra apenas supera el 20%? Todo indica que nuestro país se está secularizando a pasos agigantados, algo que ya habíamos notado en nuestro despacho de abogados de divorcios en Madrid donde un gran porcentaje de las rupturas que atendemos provienen de uniones que en su día se celebraron civilmente. Pero ¿a qué se debe este cambio?

La conclusión más evidente que podemos obtener de este dato sobre la evolución de la nupcialidad es que los jóvenes de hoy en día viven al margen de la religión tanto como de los convencionalismos e imposiciones familiares que hace años se producían en este ámbito. Pero realmente ¿qué ha hecho que descienda de manera tan vertiginosa este porcentaje de matrimonios religiosos?

1.- Menos bodas en general

En primer lugar es necesario tener presente que no solo han descendido los matrimonios religiosos sino los matrimonios en general. Hemos pasado de 216.000 bodas totales celebradas en España en el año 2000 a las 165.000 del 2016, una cifra que deja patente que el matrimonio como institución no está pasando por su mejor momento, al margen de la fórmula elegida para llevarlo a cabo.

2.- Crisis económica

La situación económica también ha contribuido al descenso de las bodas en general y de las religiosas en particular. Al margen de que la incertidumbre laboral y los bajos salarios han hecho que las parejas contraigan matrimonio cada vez más tarde, los que deciden hacerlo apuestan por la unión civil porque las bodas civiles, en general, tienden a ser más sencillas y económicas, aunque obviamente, todo depende del tipo de celebración que quiera cada pareja, ya que también hay bodas civiles en las que “se tira la casa por la ventana”, aunque por lo general, eso suele ser más propio de las religiosas.

3.- Cambios culturales

Aunque sin duda, han sido los cambios producidos en el ámbito social y cultural los que más peso tienen en esta cuestión que hoy estamos abordando. El matrimonio, y sobre todo el religioso, ha dejado de ser la “salida” para muchas parejas que no podían convivir si no formalizaban antes su unión. Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de las parejas comienza a convivir sin casarse, un hecho que perciben como algo normal ya que han crecido en una sociedad que dejó de escandalizarse por este gesto.

Llegados a esta situación, muchos jóvenes no sienten ninguna necesidad de casarse ya que están llevando la vida en pareja que desean, con la opción de convertirse en pareja de hecho o de pasar por el juzgado si por los motivos que sea, deciden dar una dimensión legal a su amor. Por eso resulta totalmente normal que los matrimonios religiosos sean los grandes perdedores en esta evolución social.

De todas formas, que una pareja no pase por la vicaría y decida unirse civilmente, como pareja de hecho o simplemente no formalizar nunca su relación, no excluye que puedan surgir conflictos entre ambos que tengan que ser tratados por abogados de divorcios en Madrid como los que forman nuestro equipo. Son muchas las cuestiones sobre las que es necesario asesorarse en un bufete como Abogados Divorcio Express, especialmente si hay niños, viviendas y otros bienes en común, aunque no se haya pasado antes por la Iglesia.